Actividades Mormonas

 

Preguntas comunes sobre la Orientación Familiar

1)  ¿La Orientación Familiar es una actividad o un programa?

Orientación Familiar MormonaLa Orientación Familiar no es una actividad de la iglesia pero si le considera un programa inspirado del sacerdocio para velar y cuidar a los hijos de nuestro Padre Celestial.

2)  ¿Cuál es la base doctrinal de la Orientación Familiar?

La base doctrinal de la orientación familiar es el mandamiento para los poseedores del sacerdocio de  “velar siempre por los miembros de la iglesia, y estar con ellos y fortalecerlos” (D&C 20:53; véase también D&C 20:54–55; Moroni 6:4).  Por medio de la orientación familiar, los poseedores del sacerdocio se unen al Señor en velar y fortalecer a los miembros de la iglesia. Desde el momento en que los poseedores del sacerdocio son ordenados al oficio de maestro, ellos tienen la oportunidad y responsabilidad de servir como maestros orientadores; de conformidad con ello, los maestros orientadores  son asignados por los líderes del sacerdocio. Ellos no son llamados, sostenidos ni apartados.

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3)  ¿Qué es lo más importante en el programa de la Orientación Familiar?

“Céntrense en las personas y en los principios, no en los programas. Una de las cosas más importantes que hacemos mediante el Evangelio de Jesucristo es edificar a las personas. El servir adecuadamente a los demás requiere esfuerzo para comprenderlos como personas: su personalidad, sus puntos fuertes, sus inquietudes, sus esperanzas y sus sueños, a fin de facilitarles la ayuda y el sostén adecuados. Si les soy sincero, es mucho más fácil administrar programas que entender y servir de verdad a la gente. El objeto principal- … debe ser cómo ministrar a la gente”. (Élder M. Russell Ballard, Del Quórum de los Doce Apóstoles,”¡Oh, sed prudentes!”, Liahona, noviembre de 2006, pág. 19)

4)  ¿Podría sentirme demasiado satisfecho conmigo mismo si hago mis visitas fielmente una vez al mes como maestro orientador?

“El maestro [orientador] no cumple su deber yendo sólo una vez por mes a cada casa. Recuerdo a un obispo que hacía que uno de los deberes del maestro [orientador] fuera ir de inmediato a una casa donde hubieran perdido a un ser querido a ver qué podía hacer para consolar a los dolientes y ayudarles en los preparativos para el funeral. Es el deber del maestro [orientador] asegurarse de que no haya necesidades en las familias; si hay enfermedad, debe ir y dar una bendición de salud, y siempre velar por esas familias.

Creo que la orientación [familiar] ofrece una de las más grandes oportunidades en el mundo de reanimar a los negligentes, los desalentados, los abatidos y los tristes, y despertar en ellos nueva vida y un deseo de volver a la actividad en la Iglesia de Jesucristo. Esa actividad los llevará de nuevo al entorno espiritual que elevará su alma y les dará fuerzas para sobreponerse a las debilidades que les esclavizan.

La gran responsabilidad y el privilegio de los maestros [orientadores] es brindar ayuda, ánimo e inspiración a toda persona”.  (Enseñanzas de los Presidentes de La Iglesia: David O. Mckay (2004), Capitulo 12: El Sacerdocio: La Responsabilidad de Representar a Dios, págs. 133-134)

El élder M. Rusell Ballard nos enseñó:

Me gustaría compartir con ustedes un pequeño secreto. Algunos ya lo han descubierto; si no es así, es tiempo de que lo sepan. No importa cuáles sean las necesidades de su familia ni sus responsabilidades en la Iglesia, no existe tal cosa como “he terminado”. Siempre habrá más de lo que podamos hacer; siempre habrá otro asunto familiar que exija atención, otra lección que preparar, otra entrevista que realizar, otra reunión a la que asistir. Sólo tenemos que ser prudentes para proteger nuestra salud y seguir el consejo que el presidente Hinckley ha dado con frecuencia, de que nos limitemos a hacer las cosas lo mejor que podamos.

A mi entender, la clave reside en conocer y comprender nuestras propias capacidades y limitaciones, y entonces medir nuestro ritmo, distribuir el tiempo, la atención y los recursos con prudencia para ayudar a los demás, incluso a nuestra familia, en su búsqueda de la vida eterna.

Élder M. Russell Ballard, Del Quórum de los Doce Apóstoles, “¡Oh, sed prudentes!”, Liahona, noviembre de 2006, pág. 17

5)  ¿La orientación familiar tiene que ver únicamente con informes?

La orientación familiar no tiene que ver con cifras ni informes de visitas a los hogares; las visitas y las cifras no son más que unidades para medir. La orientación familiar tiene que ver con el amor por la gente, con dar servicio y cuidado a los hijos de nuestro Padre Celestial. (Élder M. Russell Ballard, Del Quórum de los Doce Apóstoles, “¡Oh, sed prudentes!”, Liahona, noviembre de 2006, pág. 19)

6)  ¿Debemos concentrar toda nuestra atención únicamente en la Orientación Familiar?

“En ocasiones, hay personas que concentran tanta energía al prestar servicio en la Iglesia que sus vidas se desequilibran y comienzan a creer que los programas que administran son más importantes que las personas a las que sirven. Complican su servicio con adornos y ornamentos innecesarios que ocupan demasiado tiempo, cuestan mucho dinero y absorben muchísima energía. Se niegan a delegar o a permitir que otras personas progresen en sus respectivas responsabilidades.

Como consecuencia de dedicar demasiado tiempo y energía a su servicio en la Iglesia, los lazos familiares eternos pueden deteriorarse y el rendimiento laboral se ve afectado. Eso no es bueno, ni desde el punto de vista espiritual ni de ninguna otra índole. Si bien puede haber ocasiones en las que los llamamientos de la Iglesia requieran mayor esfuerzo y una atención poco común, debemos esforzarnos por mantener el equilibrio de las cosas. Jamás debemos permitir que nuestro servicio sustituya la atención que precisan otras importantes prioridades de nuestra vida. Recuerden el consejo del rey Benjamín: “Y mirad que se hagan todas estas cosas con prudencia y orden; porque no se exige que un hombre corra más aprisa de lo que sus fuerzas le permiten (Mosíah 4:27)”. (Élder M. Russell Ballard, Del Quórum de los Doce Apóstoles, “¡Oh, sed prudentes!”, Liahona, noviembre de 2006, pág. 19)

7)  ¿Debemos de culpar a los maestros orientadores por no hacer sus visitas? ¿Es efectivo ese método?

“Espero que no haga falta decir que la culpa no es una técnica de motivación apropiada para los líderes y maestros del Evangelio de Jesucristo. Siempre debemos motivar con amor y aprecio sinceros, en vez de crear sentimientos de culpa. Me gusta la expresión: “encuentra a alguien que esté haciendo algo bueno”.

Aun así, hay personas que tienen sentimientos de culpa debido a su servicio en la Iglesia; dichos sentimientos pueden surgir cuando nuestro tiempo y atención se debaten entre las exigencias y las prioridades. Como seres mortales, no nos es posible hacer todo a la vez; por tanto, debemos hacer todas las cosas “con prudencia y orden” (Mosíah 4:27). Con frecuencia, ello implicará desviar provisionalmente nuestra atención de una prioridad a favor de otra. A veces las exigencias familiares requerirán nuestra plena atención; otras veces las responsabilidades laborales serán lo primero, y habrá ocasiones en que así será con los llamamientos en la Iglesia. El buen equilibrio se logra al hacer las cosas en el momento propicio, sin demorar nuestra preparación ni aguardar al último minuto para cumplir con nuestras responsabilidades.

Además de eso, debemos recordar que Cristo vino para erradicar la culpa al perdonar a los que se arrepienten (véase Alma 24:10). Vino a traer paz al alma atribulada. “La paz os dejo”, dijo. “Mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). Mediante Su milagrosa expiación nos insta: “Llevad mi yugo sobre vosotros… y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29).

Cuando el poder de la Expiación comienza a obrar en nuestra vida, logramos entender que el Salvador ya cargó con el peso de nuestra culpa. Oh, que seamos lo suficientemente sabios para entender, para arrepentirnos según sea necesario, y para despojarnos de nuestra culpa”. (Élder M. Russell Ballard, Del Quórum de los Doce Apóstoles, “¡Oh, sed prudentes!”, Liahona, noviembre de 2006, pág. 19)

8)  Soy el presidente del Quórum de Élderes y tuve que visitar personalmente a todas las familias asignadas a mi quórum ya que nadie de mi quórum las hizo. ¿Qué debería hacer si pasara de nuevo lo mismo?

“Dividan el trabajo y deleguen responsabilidades. Existe una diferencia entre el ser responsable de que se haga un trabajo y el hacerlo uno mismo; por ejemplo, han quedado atrás los días en que el presidente de un quórum de élderes sienta la necesidad de terminar de hacer él mismo las visitas de orientación familiar que los demás no hayan hecho. Eso se aplica igualmente a las presidentas de la Sociedad de Socorro en relación con las maestras visitantes. Eso no sólo es imprudente, sino que no es orientación familiar ni visitas de maestras visitantes. La orientación familiar no tiene que ver con cifras ni informes de visitas a los hogares; las visitas y las cifras no son más que unidades para medir. La orientación familiar tiene que ver con el amor por la gente, con dar servicio y cuidado a los hijos de nuestro Padre Celestial.

Es necesario dar asignaciones, delegar responsabilidades y permitir que los miembros cumplan con sus mayordomías de la mejor manera posible. Aconsejen, asesoren, persuadan, motiven, pero no realicen el trabajo por ellos. Permitan a los demás progresar y progresar, aunque ello signifique obtener resultados menos perfectos en los informes”. (Élder M. Russell Ballard, Del Quórum de los Doce Apóstoles, “¡Oh, sed prudentes!”, Liahona, noviembre de 2006, pág. 19)

9)  ¿Tengo que ser apartado para ser maestro orientador?

Desde el momento en que los poseedores del sacerdocio son ordenados al oficio de maestro, ellos tienen la oportunidad y responsabilidad de servir como maestros orientadores; de conformidad con ello, los maestros orientadores  son asignados por los líderes del sacerdocio. Ellos no son llamados, sostenidos ni apartados.

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10)  ¿Qué es lo que se quiere lograr con la orientación familiar?

El presidente Ezra Taft Benson enseñó al respecto:

“[La orientación familiar] es un programa tan importante que, si se sigue fielmente, ayudará a renovar a la Iglesia espiritualmente y a exaltar a los miembros individualmente y en familia”. Liahona, julio de 1987, pág. 48

11)  ¿Cuál es el mensaje que debo compartir con mis familias asignadas por lo menos una vez al mes?

Por lo general, El mensaje de la Primera Presidencia  es el mensaje exclusivo para que los maestros orientadores lo enseñen.

12)  En la revista Liahona (por lo general en los ejemplares de mayo y noviembre de cada año) no aparecen los mensajes de la Primera Presidencia. Cómo maestros orientadores, ¿que deberíamos hacer al respecto?

Cada compañerismo debe buscar la inspiración divina para poder saber qué mensaje compartir en ese momento. Aquello dependerá mucho de las circunstancias personales y familiares de los miembros que van a visitar.

13)  ¿Se puede compartir mensajes adicionales al de la Primera Presidencia?

Sí, se podría compartir mensajes adicionales siempre y cuando sean solicitados por los miembros que son visitados.

14)  Si yo fuera líder encargado de supervisar la Orientación Familiar, ¿qué recursos podría utilizar?

En realidad, hay muchos recursos que podría utilizar; sin embargo, citaremos algunos de estos recursos:

- Los libros canónicos.

- Las palabras de los profetas antiguos y modernos. Además, los consejos inspirados de otros líderes de la iglesia.

- Los manuales de la iglesia (tales como: las enseñanzas de los presidentes de la iglesia, etc.).

- Las respuestas a sus oraciones.

- Alguien podría darle ideas y lo que usted sienta que realmente viene de Dios. Y esto lo sabrá, Porque su Padre Celestial le “hablará a tu mente y a tu corazón por medio de El Espíritu Santo” (véase D y C 8:2-3).

- El sistema informático MLS (Servicio para Miembros y Líderes de la iglesia) le ayudará a organizar la orientación familiar (esto es: asignar supervisores de distritos, asignar compañerismos con sus respectivas familias para visitar, ver estadísticas de las visitas, etc.).

- Discursos de líderes de la iglesia que específicamente hablen sobre la Orientación Familiar.

15)  ¿Se puede considerar a un solo individuo como una familia?

Una familia en la iglesia podría estar constituida desde un solo individuo a más.

16)  ¿Qué pasaría si mi compañero y otros hermanos no pueden ayudarme a hacer mis visitas de Orientación Familiar? ¿Podría salir con mi esposa? ¿Se podría informar aquello como visitas normales?

Hay siempre que recordar que las visitas de orientación familiar no se trata de simplemente de visitar a las familias, sino se trata de cumplir con uno de los deberes que tienen los poseedores del sacerdocio (desde el oficio de maestro hasta el de apóstol).

En estos casos, solamente se puede hacer las visitas de orientación familiar e informarlas como tal con la esposa siempre y cuando:

- Se haya intentado comunicarse con su compañero de orientación familiar u otros maestros orientadores y no se haya podido concretar hacer las visitas a las familias que se le han asignado a usted y a su compañero).

- El Obispo o Presidente de Rama considere que Ud. y su esposa hagan visitas juntos como esposos ya sea para fortalecer a un matrimonio o por alguna otra razón que su líder lo determine.

17)  ¿Todos los maestros orientadores de un barrio/rama pueden salir a visitar en grupo a las familias del barrio?

No. Los maestros orientadores van de dos en dos por revelación divina  y son asignados a realizar visitas (por lo menos una vez al mes) a sus familias asignadas y tienen el deber de informarlas como compañerismo.

18)  ¿Qué ropa debo de usar para hacer mis visitas de orientación familiar?

Por lo general, se debe usar la misma ropa con la que se va el domingo a las reuniones de la iglesia.

19)  ¿También los profetas de la restauración tuvieron, tienen o tendrán visitas de orientación familiar?

Un maestro orientador asignado al profeta José Smith y a su familia, relata la siguiente historia que muestra lo que deberíamos hacer por aquellos a quienes visitamos en calidad de maestros orientadores.

“Al visitar al Profeta y a su familia en calidad de maestro, pude sentir mi debilidad. Casi sentí deseos de huir de [mi] deber. Finalmente, llegué hasta la puerta de su casa y golpeé, y al cabo de un minuto el Profeta llegó a la puerta. Yo me quedé allí de pie, temblando, y le dije:

“—Hermano José, he venido a visitarlo como maestro, si esto es oportuno para usted.

“Él me respondió:

“—Hermano William, adelante, me alegro de verlo; siéntese en esa silla y yo iré a llamar a mi familia.

“Después que todos tomaron asiento, él me dijo:

“—Hermano William, mi familia y yo estamos a sus órdenes —y sentándose, continuó—. Y ahora, hermano Williams, haga todas las preguntas que guste.

“Al llegar a este punto habían cesado todos mis temores así como mis temblores, y pregunté:

“—Hermano José, ¿está usted tratando de vivir su religión?

“El contestó afirmativamente, entonces proseguí:

“— ¿Ora usted con su familia?

“—Sí.

“— ¿Les enseña usted los principios del Evangelio?

“—Sí, estoy tratando de hacerlo.

“— ¿Pide una bendición para los alimentos?

“—Sí.

“— ¿Está usted tratando de vivir en paz y armonía con toda su familia?

“Él replicó afirmativamente.

“Me volví entonces hacia la hermana Emma, su esposa, y le pregunté:

“—Hermana Emma, ¿está usted tratando de vivir su religión? ¿Enseña a sus hijos a obedecer a sus padres? ¿Trata usted de enseñarles a orar?

“Ella contestó afirmativamente a todas esas preguntas.

“En seguida me dirigí al hermano José y le dije:

“—He terminado con mis preguntas como maestro y si ahora tiene usted algunas instrucciones que darme, me sentiré feliz de recibirlas.

“A esto él me contestó:

“—Dios lo bendiga, hermano William; y si es usted humilde y fiel, tendrá poder para vencer las dificultades que puedan presentársele en su cargo de maestro.

“Después de esto, dejé mi bendición de despedida como maestro sobre él y su familia, y me fui” (William Farrington Cahoon, “Recollections of the Prophet Joseph Smith,” Juvenile Instructor, 15 de agosto de 1896, págs. 492–493).

“Lección 6: Los deberes del maestro,”  Deberes y Derechos del Sacerdocio Parte A,  1997, págs. 24-25

20)  Los Obispos de la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, por lo general, no tienen mucho tiempo (tiene que dedicarse a establecer una relación personal de hijo a padre con su Padre Celestial, su tiempo como persona, su familia, trabajo, iglesia (llamamientos, asignaciones, etc.), estudios, servir a otros hijos de nuestro Padre Celestial, superar algunos problemas de salud, etc.). ¿También deberían de recibir las visitas de los maestros orientadores?

El Obispo debería tener maestros orientadores y ellos siempre deberían tener en consideración lo siguiente:

“No hay nada en todo el mundo que pueda compararse al oficio del obispo en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Con excepción de los padres, el obispo tiene la mejor oportunidad para enseñar y disponer que se enseñen las cosas de mayor significado… Pero tengan cuidado de no exigir demasiado de su tiempo. Hay límites en lo que un obispo puede hacer. Los miembros de un obispado necesitan dedicar tiempo a ganarse la vida y a atender a sus respectivas familias”.

Presidente Boyd K. Packer, Presidente en Funciones del Quórum de los Doce Apóstoles, “El obispo y sus consejeros”, Liahona,  julio de 1999, págs. 71–72.

21) ¿La Orientación Familiar es un servicio o no?

El presidente David O. Mckay dijo: “La orientación familiar es una de nuestras oportunidades más urgentes y compensadoras para criar, inspirar, aconsejar y guiar a los hijos de nuestro Padre… Es un servicio divino, un llamamiento divino. Como maestros orientadores, es nuestro deber llevar el espíritu divino a cada hogar y corazón” (Priesthood Home Teaching Handbook, ed. rev., 1967, págs. II-III; citado en “Permanece en el lugar que se te ha designado”, Liahona, Mayo de 2003, pág. 55).

Pdte. Thomas S. Monson, Primer Consejero de la Primera Presidencia, “Cumple tu deber: Eso es lo mejor”, Liahona, noviembre de 2005, pág. 57

22) ¿Hay un castigo de parte de Dios si el maestro orientador descuida totalmente su deber?

El maestro orientador a quien se señala la responsabilidad de visitar familias no debe dejar de enseñar o cumplir con su cometido. El castigo es más severo de lo que él cree. Se le tendrá por responsable de las situaciones difíciles que surjan en una de sus familias designadas, las cuales con diligencia él pudo haber controlado.

Pdte. Spencer W. Kimball, El Milagro del Perdón 1969, Capitulo 7: Los Pecados de Omisión, pág. 94.

23) Alguien me dice que no le gustaría ser maestro orientador (aunque el ser maestro orientador no es un llamamiento oficial en la iglesia sino es una asignación, sin embargo, a pesar de ello el llamado viene de Dios) y preferiría ser llamado para servir como Secretario de Barrio. ¿Qué piensa al respecto algún líder de la iglesia?

El presidente J. Reuben Clark, Jr., acertadamente enseñó en la conferencia general de abril de 1951: “Cuando servimos al Señor, no interesa dónde sino cómo lo hacemos. En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, uno debe aceptar el lugar que se le haya llamado a ocupar y no debe ni procurarlo ni rechazarlo”. “Llamados a servir”, Liahona, enero de 1998, pág. 7.

24)  ¿Cuál es la relación entre la caridad y la Orientación Familiar del Sacerdocio?

El presidente Ezra Taft Benson dijo que la orientación familiar es el “servicio caritativo del sacerdocio”. Pdte. Ezra Taft Benson, Décimo Tercero Presidente de la Iglesia (1985–1994), Las Enseñanzas de Ezra Taft Benson, 1988, pág. 225.

25)  ¿Me ayudará en algo en mi orientación familiar si llegó a ser amigo de mis familias asignadas?

Abraham Lincoln ofreció este sabio consejo, el cual se aplica a los maestros orientadores: “Si deseas que un hombre esté a tu favor, primero convéncelo de que eres su amigo sincero”.

El presidente Ezra Taft Benson exhortó: “Más que todo, sean un verdadero amigo de las personas y de las familias que visitan”.

Tal como el Salvador nos declaró: “…os llamaré amigos, porque sois mis amigos” (Pdte. Ezra Taft Benson, “Para los maestros orientadores de la Iglesia”, Liahona, julio de 1987, pág. 50.

Un amigo hace más que una visita por compromiso cada mes; un amigo se preocupa más acerca de la gente que de recibir méritos por haber cumplido con su obligación; un amigo demuestra interés; un amigo ama; un amigo escucha y un amigo hace lo posible por ayudar (Doctrina y Convenios 93:45). Pdte. Thomas S. Monson, La orientación familiar—un servicio divino”, Ensign (revista SUD en Inglés), noviembre de 1997, pág. 46.

26)  Los líderes del sacerdocio que supervisan el programa de  la orientación familiar deben instruir a los poseedores del sacerdocio en sus responsabilidades como maestros orientadores. ¿En qué manera me podría ayudar a lograr aquello D. y C. 107:99?

Aprenda todo varón su deber… (D. y C. 107:99)

Nota del Pie de Página

99a

El inglés da lugar a una segunda interpretación: “désele a todo varón la oportunidad de aprender su deber…”

D. y C. 107:99 y Nota del Pie de Página del mismo versículo

27)  Soy compañero menor en la Orientación Familiar del Sacerdocio y soy nuevo en esto. ¿Existe alguna experiencia de alguien que pueda inspirarme a desarrollarme como maestro orientador?

Al hablar de nuestras responsabilidades de pastores, puede leer o contar el siguiente relato del presidente James E. Faust:

“…Cuando yo era niño, una vez mi padre encontró un corderito perdido en el desierto. El rebaño en el que se encontraba su madre se había ido a otro lado y… el corderito había quedado separado de la oveja; quizás el pastor no se había dado cuenta de que el animalito se había extraviado. Puesto que no hubiera sobrevivido en el desierto, mi padre lo recogió y lo llevó a casa. El haberlo dejado allí hubiera significado una muerte segura, ya fuera que cayera víctima de los lobos o que muriera de hambre, porque era tan pequeño que aún necesitaba leche. Mi padre me dio el animalito y yo me convertí en su pastor.

“Durante varias semanas, calentaba leche de vaca y se la daba en un biberón para alimentarlo; muy pronto nos hicimos muy amigos. No recuerdo por qué razón, pero le puse el nombre de Nigh. Empezó a crecer; mi corderito y yo jugábamos en el pasto; a veces nos acostábamos juntos en el césped y yo recostaba la cabeza en su suave y mullido costado para contemplar el cielo azul y las blancas y ondulantes nubes. No era necesario encerrarlo durante el día, ya que no trataba de escaparse. Muy pronto aprendió a comer pasto. Yo lo llamaba desde dondequiera que estuviera tan sólo imitando, lo mejor que podía, el balido de una oveja.

“Una noche se desató una terrible tormenta. Se me había olvidado encerrar al cordero en el granero, como debí haberlo hecho, y me fui a acostar. Mi amiguito estaba atemorizado por la tormenta y yo oía sus balidos lastimeros; sabía que debía salir a ayudarlo, pero también quería quedarme seguro, calentito y seco en mi cama y no me levanté como debía haberlo hecho. A la mañana siguiente, cuando salí, lo encontré muerto; un perro también lo había oído balar y lo había matado. Me agobió un gran dolor; yo no había sido un buen pastor, un mayordomo de aquello que mi padre me había confiado. Y él me dijo: ‘Hijo, ¿no podía confiar en que cuidaras ni siquiera a un cordero?’ Las palabras de mi padre me hirieron más que el haber perdido a mi amiguito. Aquel día hice la resolución, siendo apenas un niño, de que jamás volvería a descuidar mi mayordomía como pastor si alguna vez me encontraba de nuevo en esa situación.

“Pocos años después, fui llamado como compañero menor de un maestro orientador. Había veces en que el tiempo estaba tan frío o tormentoso que deseaba quedarme en casa para estar cómodo, pero con la imaginación oía el balido de mi corderito y sabía que necesitaba ser un buen pastor e ir con mi compañero. Durante toda mi vida, siempre que tenía la tentación de descuidar mis deberes, me acudía a la memoria el recuerdo de lo triste que estuve aquella noche, hace tantos años, cuando no fui un buen pastor…” (“Las responsabilidades de los pastores”, Liahona, julio de 1995, págs. 51–52).

“Lección 43: Los “pastores de Israel”,” El Antiguo Testamento: Manual para el maestro, 2001, págs. 230-231

28)  ¿Cómo es eso de que yo soy pastor en Israel si soy maestro orientador? ¿Por qué se compara al maestro orientador con un pastor y a las familias asignadas como ovejas?

Los miembros-pastores sirven en obispados y presidencias de rama, como líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares, como secretarios, maestros de todo tipo, incluso maestros orientadores y maestras visitantes, y en un sin número de cargos.

Los pastores laicos tienen varias cosas en común; todos tienen ovejas que nutrir, alentar y servir; cada uno es llamado por el Señor mediante Sus siervos designados; cada uno es responsable ante el Señor por su mayordomía como pastor.

Elder Daniel L. Johnson, De Los Setenta,”¿Yo, un pastor en Israel?”, Liahona, octubre de 2009, pág. 30

29)  ¿Es cierto que cuando uno va a visitar como maestro orientador en algunos casos es más fortalecido uno mismo que la misma familia visitada? ¿Existe alguna experiencia sobre esto?

Cuando me enfrento con desafíos y las cosas no salen como quiero, es fácil quejarse. Pero mi perspectiva cambió cuando a mi compañero y a mí se nos asignó visitar a una familia que no había asistido a la Iglesia por mucho tiempo.

Durante una visita, me di cuenta de que las dificultades de esa familia hacían que mis problemas parecieran una gota de lluvia en el océano. Aunque parecía poco probable que asistieran a la Iglesia, mi compañero y yo seguimos trabajando con ellos.

Un domingo por la mañana, antes de la reunión sacramental, sentí la impresión de pararme en la puerta. Para mi gran asombro, ¡vi que esa familia entraba en la capilla! No puedo describir con palabras el gozo que sentí. Mis propios desafíos fueron consumidos en el gozo del Señor (véase Alma 31:38).

“Orientación familiar y maestras visitantes: La obra de velar por los demás”, Liahona, marzo de 2011, pág. 45

30)  ¿Soy nuevo en el programa de orientación familiar? ¿Qué ideas me podrían ayudar?

A continuación se presentan algunas ideas que podrían serle de ayuda:

Sepa a quién se le ha asignado visitar y quién es su compañero o compañera. Los líderes del sacerdocio o de la Sociedad de Socorro de su barrio o rama deben proporcionarle el nombre y la información de contacto de cada familia o persona que se le haya asignado visitar. Preséntese a su compañero o compañera y a las personas que visita y comience a establecer una relación.

  • Visite. Reúnase en la casa de la persona siempre que sea posible. Si no lo fuera, considere la posibilidad de reunirse cerca del lugar de trabajo de la persona, caminar juntos o reunirse antes o después de las reuniones dominicales. Para enseñarse e inspirarse mutuamente, quizá pueda empezar con el mensaje de la Primera Presidencia. Comparta su testimonio. Comparta lo que esté sucediendo en su vida. Cultive el amor al ser amigable y preocuparse por las personas. Escuche con sinceridad. Guarde las confidencias que otras personas depositen en usted. Siga siendo un amigo, ya que muchas veces el tiempo conduce a una mayor confianza.
  • Ore con las personas a quienes enseñe y ore por ellas. Tal vez sería apropiado preguntar al final de la visita: “¿Podríamos orar con usted?”. La persona que sea cabeza de familia debe escoger a alguien para que diga la oración. Durante los días y las semanas entre las visitas, siga orando por las personas a quienes visita. Pídale ayuda al Padre Celestial para saber cómo cuidarlas y amarlas.
  • Vele por los demás. Observe las necesidades y prevéalas. Por ejemplo, … Si el hermano a quien visita está buscando trabajo, preséntele personas que podrían ayudar.
  • Haga preguntas provechosas. Las preguntas pueden presentar oportunidades para dar consuelo, compartir principios del Evangelio que sean pertinentes y brindar servicio significativo. Podría preguntar: “¿Qué cosas le inquietan o preocupan?”, “¿Qué preguntas tiene sobre el Evangelio?”. O podría ser específico y preguntar: “¿Podríamos ayudarle con alguna tarea del hogar?”, “¿Quisiera que lo/la llevara en auto hasta la tienda o a una consulta con el doctor?”. Muchas veces se obtienen mejores resultados que cuando simplemente se dice: “Llámenos si necesita algo”.
  • Busque inspiración. El Espíritu puede ayudarle a saber cómo ayudar a las personas a las que se le ha asignado enseñar. Podría recibir inspiración en cuanto a temas para tratar o ayuda que podría ofrecer. Al llegar a conocerlas mejor, incluso podría sentir la impresión de exhortar a quienes visita a recibir más ordenanzas y convenios del Evangelio o a participar más de todas las bendiciones que ofrece el Evangelio.
  • Dé un informe con la información correcta. Informe del bienestar temporal y espiritual de las personas a quienes visita, de cualquier servicio que haya prestado y de cualquier necesidad. Informe asuntos confidenciales directamente a la presidenta de la Sociedad de Socorro o al presidente del quórum.
  • Coordine con su compañero… Con su compañero… , divídanse asignaciones según sea necesario para ponerse en contacto y para brindar ayuda. Quizá sea necesario que se turnen para hacer visitas, brindar servicio y dar informes en cuanto al bienestar de las personas a quienes visitan y enseñan.
  • Recuerde. Lleve un registro de los acontecimientos importantes de la vida de aquellos a quienes enseña, como los cumpleaños e incluso las cosas que ocurren día a día que podrían ser importantes para ellos.

“Orientación familiar y maestras visitantes: La obra de velar por los demás”, Liahona, marzo de 2011, págs. 42,44

31)  ¿Es cierto que el fiel maestro orientador también representa al Señor Jesucristo al velar por sus familias asignadas?

El presidente Marion G. Romney enseñó que los maestros orientadores “… llevan sobre si la pesada y gloriosa responsabilidad de representar al Señor Jesucristo en el acto de velar por el bienestar de todos los miembros de la Iglesia”

Liahona, octubre de 1973, pág. 11.

21 comentarios

  1. Francisco dice:

    Se agradece por todos los esfuerzos que se realizan por llevar a cabo esta, quisiera solicitar algún formato para el informe de las visitas de maestros orientadores.

  2. Jon dice:

    Que tal!
    Cuan agradecido me siento por esta pagina, las sugerencias, ideas e historias, leyendo vi que en algunos comentarios algunos hermanos pidieron el formato de visitas, acualmente soy el P.Q.E. Y tambien me gustaria tenerlo XD. este jueves nos veremos los hermanos en la capilla para ir a visitar a nuestras respectivas familias! Usare algunos datos leidos en esta pagina, gracais de antemano!!!

  3. leoncio dice:

    es muy interesante saber acerca de la orientación familiar , me ayuda mucho como miembro del sumo consejo de estaca , les agradezco mucho , que dios los bendiga , y podamos seguir adelante con firmeza en cristo.

  4. Jose Abarzua dice:

    Me gustaria una hoja d e reporte de Maestro orientador para sacar copia para el barrio donde asisto

    Espero su Comentario

  5. ismael carreño crofort dice:

    me agrada la sencilles con la que se habla de la horientacion familiar.Y como responde a preguntas sobre la misma felicitaciones.

  6. Yuzed Suarez dice:

    Buenas tardes, soy secretario del quorum de elderes, me parecio interesante el articulo, para tener mas ideas sobre la orientacion familiar. me gustaria que me colaborara con un formato de las visitas de los maestros orientadores, asi como el reporte de cada visita. muchas gracias

  7. Antonio Sanchez dice:

    gracias eh sido llamado para servir como presidente del quorum quiero trabajar junto con mis consejeros para Poder servir en la Ramita de la mejor manera y como el señor requiere gracias por esta capacitacion sera mi clase para el prox Domingo….. En mi Rama hay un gran desafio en cuanto a la orientacion familiar y quiero colaborar para acelerar la obra del señor…… Podrias mandarme una copia para hacer los reportes y con formatos para llevar las visitas….. Tengo las llaves del sacerdocio y quiero bendecir a Familias por Medio de ellas…. gracias

  8. antonio dice:

    Estoy a cargo de la orientación familiar como asignación en el sumo consejo de mi estaca y tengo una capacitación para este domingo gracias por esta información tan buena les felicito

  9. Hector dice:

    muy buena la informacion me gustaria que me gustaria que me ayudara con formato para llevar las visitar de los maestro orientadores

  10. ricardo meza ruiz dice:

    me gusta el orden y la forma tan sencilla en que se da esta capacitación me es de gran utilidad tenia muchas dudas sobre la orientación familiar siento que al poner en practica lo que he aprendido tendré éxito ya que ahora comprendo la divinidad de esta sagrada asignasion. saludos y mi sincera gratitud

  11. Manfredo cruz dice:

    Me gustaria una hoja d e reporte de Maestro orientador para sacar copia para el barrio donde asisto

  12. Lore schmidt dice:

    Estimados:

    Soy catolica , lic en mercadotecnia, catolica y estoy pensando en estudiar orientacion familia. Me parecio excelente este articulo. Los invito a mandarme los newsletters si es q tienen para leer.

    Muchas graciasss !!!!!!!

    Lore,mendoza, argentina.

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